domingo, 13 de diciembre de 2009

Pequeña cria

El cielo llora. ¿Por qué? ¿Has sentido alguna vez perder la razón sin darte cuenta? La niña corría, la niña no entiende la explicación de donde provienen las voces, la niña llora. Encondida en su habitación, veia como todo se le hacía grande. El cielo entrenublado y grisaceo, que dejaba pasar siniestros rayos de sol através de las cortinas, daban esa sensación que producen los escalofríos cuando temes algo. Como si la tormenta se hubiese llevado de su mano, las voces que la aterraban, la casa se hizo fría y silenciosa. La niña empañada de lagrimas, decide salir de la habitación agarrando su muñeco de trapo, mientras buscaba una mano de ayuda por las habitaciones de esa planta. La fuerte música heavy metal que salía de la habitación de su hermana, no dejaba escuchar aquellos gritos que segundos antes habían dejado de sonar. Bajando las escaleras a la vez que sus piernas temblaban, la pobre niña, sola, bajaba las escaleras hacia la planta de abajo. Su rubio pelo le tapa la triste carita que las lágrimas habían hecho estropear. Sin saber a donde acudir, la niña entra en la cocina, sin ver a ninguna persona que pueda consolar el extenso llanto que sentía. Viendo la puerta de la entrada abierta, la niña de apenas seis años, decide ir a cerrarla, como su madre le enseñaba. Mientras sus cortas piernas la llevaban a ésta, al pasar por la puerta del salón, un repentino escalofrio le recorrió el cuerpo de arriba abajo. La casa creció de tamaño por momentos para la niña, llegar a la puerta le resultaba imposible, cada paso que daba, veia la puerta alejarse. Mientras su corazón latía sin parar, llegó hasta ella, y sin que se diese cuenta, una fuerte ráfaga de viento la cerró. La pequeña con los ojos abiertos de par en par, no daba crédito a lo que ese día estaba sucediendo en casa. Más tranquila, decide entrar al salón, para encender la tele, de rpeente encuentra a su madre desplomada en el sofá, con un frío aspecto, y una mirada caida. La niña se acercó, creyendo que su madre dormía, encendió la tele, y se tumbó junto a ella toda la tarde.

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