martes, 8 de diciembre de 2009

Una mano

Las personas vienen y van. Desde que somos pequeños nos relacionamos, cuando estábamos en preescolar cualquier excusa era buena para hacer un amigo con el que pasar las horas de juego. Mediante el crecimiento todo cambiaba, ya eran personas que empezaban a fijar sus personalidades y de las que podías elegir la personalidad que más convenía contigo. Eso con el paso de los años va aumentando, va creciendo, hasta que llegamos a tener el suficiente criterio para elegir a las personas que nos harán como apoyo en nuestra vida, y nos hará pasar un tiempo del que recordar siempre. Si nos ponemos a repasar todas las personas que han pasado alguna vez por nuestra vida, no llegaríamos a nombrar a la mayoría. Normalmente vamos conociendo personas, que nos dan una primera visión de lo que serán. Da la casualidad que muchas apariencias engañan, y con el paso del tiempo te demuestran que no son lo que pintaban desde un principio. Crees poder confiar en alguien que realmente te puede servir como amigo, con la persona que vas a poder creer depositar parte de tu vida, pero realmente en pocos casos suele pasar. Las personas aparecen de tu vida igual de rápido que desaparecen. Los motivos por los cuales sucede ésto son independientes en cada persona, se podrían resumir en conveniencia, interés, provecho... todas se centran en el mismo tema si profundizamos en ellos. Crees lograr haber encontrado a personas en las cuales vas a poder confiar, te van a dar una mano de la que agarrar y creer poder contar para luchar tus metas, tus sueños, tu vida. Pero sin embargo, cuando más crees tener esa mano abierta de par en par, se cierra y desaparece de tu vida, dejando tan solo el olor del que cuesta deshacerse. Yo a veces pienso que necesito cambios de aires, de los cuales me hagan seguir mirando hacia adelante, me hagan disfrutar, me hagan sentir como yo soy. Pero mirando a mi alrededor, me doy cuenta que dispongo de la suficiente gente para poder seguir adelante, pero nunca rechazaré las personas que me hagan crecer, cambiar y madurar. A todas aquellas personas en un día me han ayudado, me han hecho tener ilusiones, me han hecho ser feliz y pasar ratos inolvidables, pero que de pronto han desaparecido, les deseo que les vaya bien en la vida, que nunca les falte de nada, y que sobre todo, aún siguen teniendo aquí un amigo, una mano, un hombro, un apoyo.

1 comentario:

MâKtü[b] dijo...

Aun te quedan muchos batacazos en la vida, tantos, que cuando te quieras dar cuenta podrás resumir ese texto en: "fácil de escribir, difícil describirla, increíble vivirla y casi imposible conseguirla...hermosa palabra, amistad"

Algo asi, weno, quizás no tan cursi xD

un beso!